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INSTRUCCION:
Un auto de
declaración de herederos de doña Gloria Ortiz Elosegui fallecida en
1974 y pedido en 1987 por su hija mayor, desata una guerra fraticida
en los tribunales del resto de los
herederos y del viudo de la
difunta, contra la hija mayor que es además quien se hace cargo de
un préstamo hipotecario pendiente y del cuidado de los hijos menores
al fallecimiento de su madre, y a la que se le imputa un delito
penal contra un inmueble de la testamentaria, que en los 15 años
posteriores al fallecimiento de su madre ha venido administrando y
gastándose los alquileres de la misma el padre de la imputada,
incluso permutando y transfiriendo bienes sin el consentimiento de
los hijos y sin asumir nunca, responsabilidad parental alguna.
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DENUNCIA: El 1 de abril del año 1989,
mientras la hija mayor vive en Vitoria, se le imputa un delito
penal contra el susodicho inmueble por parte de su padre y un
matrimonio al que este a instalado en la propiedad y que la
denuncian como dueños de la misma, la víspera del 31 de marzo,
parece ser que el viudo acuerda por escrito con los otros 3 herederos en que los mismos le
ceden sus derechos de herencia
sobre esta casa a cambio de la otra vivienda en Alonsotegui
Vizcaya cuya hipoteca paga la hija mayor imputada en este caso y
de la que es heredera y acreedora pero que el padre menciona
como que es de él.
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BUSCA Y CAPTURA:
El 13 de mayo del 1989, María Gloria sin antecedentes penales es
detenida con una orden de Busca y Captura, dictada por el
juzgado de instrucción número 4 de Bilbao, sin notificación
previa alguna sobre el caso, cuando María Gloria dice, no
recordar nada sobre el día de la fecha por haber estado enferma
en Vitoria, en un
proceso importante que le dura mas de un mes y que arranca desde
finales de marzo de ese año, el abogado de oficio Javier Ejido
Montes, le pide que
busque las pruebas ella y que en una imputación penal y de
oficio "nos se puede hacer mucho mas". Vulnerado el derecho a
defensa Artículo 14 de la C.E., sin embargo lo pide por escrito
a fecha 19 de abril de 1993 a los servicios de Otzakidetxa,
prueba que no se aporta por negligencia administrativa al no
constar recogido en historia médica (Osakidetxa se informatiza
en 1994 y carece de archivo documental de fechas anteriores),
con la instrucción hecha pasa a la sala segunda de La Audiencia
Provincial de Bilbao.
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SALA SEGUNDA:
Audiencia Provincial de Bilbao
R.P. 96/96, pedido cambio de asistencia por indefensión, Gloria
se enfrenta a una petición fiscal de 6 años y un día, por
delito de incendio e indemnizar a su padre Pedro García
Rodríguez y a Julio Novoa López y Alicia Losada Rodriguez, quienes
dicen ser dueños de la propiedad siniestrada, una casa
unifamiliar de 4 departamentos pequeños en Estrada de Mazustegui
número 149 en Basurto Goyko Bilbao, en la misma Julio Novo y
Alicia Losada dicen ser dueños de los dos departamentos de la
planta alta, no permitiendo ni a pedro García ni a nadie ver el
tejado de la casa por decir que era su domicilio y que en su
propiedad no permiten ninguna entrada.
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PRUEBAS NO APORTADAS: Por la defensa, a fecha 20
de julio de 2007, Gloria Ortiz presenta en el hospital de
Santiago de Vitoria y le es aceptada la historia medica del
mismo una documentación emitida por Osakidetxa y que de haber sido
aportada por este servicio al proceso penal hubiera demostrado
de forma indubitada su situación médica.
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PRUEBAS DE LA ACUSACION: Por parte de Pedro
García se aporta una declaración de herederos a favor de los 4
hijos en las que se les nombra herederos universales, dice ser
viudo de Gloria Ortiz Elosegui y haber comprado esa propiedad en
vida de ella con su dinero, por lo que son bienes troncales de
los herederos universales. Julio Novoa y Alicia Losada, que
dicen el 1 de abril del 1989, ser dueños de los dos apartamentos
de la planta alta, presentan a este proceso una escritura
notarial de segregación de la propiedad correspondiente al 50 %
de la planta baja, destruyen el tejado de esta propiedad a fin
de obtener del ayuntamiento de Bilbao una vivienda de Protección
Social y aportan documentación del Juzgado sobre el hecho que
han denunciado.
TESTIGOS: Berta Marcelina Riesgo, vecina al
parecer del barrio e inquilina a su vez durante muchos años de
un hermano de Pedro García Rodríguez, se presta a declarar una
falsedad tras otra, por pertenecer al núcleo familiar de este
denunciante, la vivienda que ocupa no tiene visibilidad con la
siniestrada ni hay que pasar por la misma, además a la fecha de
los hechos, presta a su hija Marina menor de edad para
atestiguar lo que ellos le dicen. La otra testigo Ángela Moyavaca, fallecida a fecha del juicio, presta de igual manera
testimonio falso y pertenece al circulo familiar del casero de
Marcelina Riesgo y del denunciante Pedro García Rodríguez como
consta por antecedentes judiciales en las dos citaciones que
Gloria recoge del buzón de una de las viviendas.
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SENTENCIA:
Emitida el 11 de diciembre del 1996,
emitida a la imputada el 9 de enero del 1997, sin plazo de
apelación ni organismo al cual apelarlo, la letrada del caso
María Pérez de Yarza y Pérez-Irezabal, comunica a Gloria que la
misma es una autentica barbaridad, pero no te preocupes "vamos a
recurrir", transcurrido el tiempo y ante la nula respuesta de
esta letrada que no se pone al teléfono y parece estar siempre
ausente, el 16 de mayo 1997 le llama por teléfono a Gloria
Ortiz, comunicándole que el lunes 19 ha de acompañarla a la
Audiencia de Bilbao para ingresar en prisión, aterrorizada
Gloria Ortiz, con dos criaturas a su cargo se persona en el
despacho de don Manuel Maysounave de Vitoria, el cual mediante
escrito de suplica, hace constar a la sala, el grave error de
notificación en la sentencia y que no permite a Gloria conocer
ni ejercer sus derechos de oposición a la misma,
pidiendo a la
sala se le vuelva a notificar en tiempo y forma, para poderlo
recurrir, por existir a juicio de este letrado pruebas
contundentes capaces de evitar que una persona inocente vaya a
la cárcel, en Autos 30 de junio de 1997 y 29 de noviembre del
mismo año, la Audiencia se pronuncia aceptando el error en la
notificación, poniendo de manifiesto que la letrada María Pérez
de Yarza presenta anuncio de recurso fuera de plazo, lo notifica
el 27 de enero de 1997 y la Audiencia cierra el plazo el 25.
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AYUDAS: Desde el 18 de diciembre de 2008, esta familia se
encuentra sin domicilio, sin ayudas municipales para el pago de un
alquiler, incluso se les ha negado por parte de Viviendas
Municipales, el acceso a una vivienda social, por habérseles
imputado un ilícito penal, solicita Gloria Ortiz el pronunciamiento
de la acción popular, para ejercer el derecho a la justicia que de
forma tan persistente como anómala le ha sido vedado, en la
ignorancia talvez de que todo ser humano tiene derecho a su vida, a
su dignidad como persona, a su herencia y a su patrimonio, derechos
que estos tribunales ha sesgado de forma criminal, violando el
derecho de amparo judicial y la aplicación de la Ley, por imperativo
legal, se solicita a los ciudadanos que
tengan voluntad de colaborar en la
causa de María Gloria y sus hijos, ayuda
para contratar asistencia letrada ante
los tribunales y para poder afrontar la gravísima situación personal
que le ha sido creada por estos agentes del derecho que pretenden
aplicar un estado de derecho contra las victimas de un delito
en el ámbito familiar, imponiéndole además penas gravísimas y a
indemnizar a una banda de delincuentes, que ciertamente demostraron
de forma documental y con pruebas indubitadas la ausencia total de
veracidad contraria a lo que estaban demandando y que se les
concede, por lo que esto supone una realización arbitraria y punible
del estado de derecho.
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DONAR:
Si desea ayudar, puede hacerlo en forma segura mediante
PAYPAL o depositando en el Banco CAJA LABORAL Número de cuenta
30350080930801078738, a nombre de Gloria Ortiz.
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| DATOS PERSONALES |
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CONSECUENCIAS: Desde mayo del año 1997,
por estar en busca y captura, Gloria tiene que abandonar su
domicilio en Vitoria aterrorizada con 2 criaturas a su cargo,
con una lesión de columna y sin poder ganarse la vida por esta
situación, mientras el padre de sus hijos, auxiliar de
siquiatría en Vitoria, comienza a verter en los servicios
sociales, que Gloria padece un trastorno mental, del cual los
mismos se hacen eco unas veces por teléfono y otras a través de
documentos entre las instituciones, cuando Gloria lo ve a fecha
28 de mayo de 1999, una trabajadora social de la Diputación
Foral Elena Aiza, plasma en documento que Gloria Ortiz debido al
trastorno mental que padece no referido en ningún informe
especializado, se la considera incapacitada para atender a sus
hijos, lo que da lugar a un contencioso con la Diputación Foral
número Procedimiento Ordinario Ley 98 1883/01-1, que da lugar
actuación recurrida en la que se desestima por silencio
administrativo en recurso de alzada contra Diputación, por la
utilización de dicho informe, Gloria pierde la custodia de sus
hijos, y tras varios recursos a tumba abierta en 2001, por que
en cualquier momento puede ser ingresada a prisión y este hecho
es conocido por la Diputación Foral y el Ayuntamiento, quienes
de forma tácita le niegan todo apoyo para atender a sus hijos,
recupera la custodia a fecha 28 de septiembre de 2001, sentencia
578/01. Desde el ingreso a prisión 1 de agosto de 2002, los dos
menores con 8 y 9 años son ingresados en la Diputación Foral por
orden de la Audiencia, donde durante años se les condiciona
contra su madre, diciéndoles constantemente por parte de los
educadores de la D F. y de su propio padre, que la madre de
estos Gloria, había cometido un delito y que estaba literalmente
mal de la cabeza, esta grave situación, uno de los hijos con
identificación plena con su madre le lleva al cumplimiento de la
profecía, es decir, sigue queriendo parecerse a la madre a la
que quiere aun en la adversidad que le plantean, provocándole un
grave trastorno para el que hoy necesita medicación, además de
un grave problema de artrosis traumática en el brazo derecho por
haber estrellado de forma permanente su extremidad contra
paredes y objetos, en una situación de angustia insoportable
para una criatura maltratada y humillada en lo mas intimo y que
le ha acarreado toda suerte de desgracias que lo conducen de
forma irrevocable a una situación de inestabilidad en la que
corre riesgo su propia vida. Otra de las secuelas, la perdida
del domicilio familiar, por subasta del mismo llevada a cabo el
día 23 de marzo de 2007, después de haber sacado a Gloria Ortiz
a fecha 17 de enero de ese mismo año de prisión, en una
gravísima situación médica y que ponen a su vez el
riesgo de
muerte a esta madre de familia, que de forma permanente e
infructuosa esta luchando contra el poder judicial establecido
para demostrar que el derecho a la justicia es un derecho
universal y no el coto privado de algún magistrado cobarde que
por no asumir las consecuencias de un error judicial contemplado
en el articulo 446 del C.P., implica a terceros en delito de
encubrimiento a sabiendas de que el descubrimiento de este error
le llevaría de forma inexorable a tener que afrontar una serie
de responsabilidades civiles, penales y disciplinarias.
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| EL DIARIO: (Noticias de Álava) |
| Lunes, 29 de diciembre de 2008 |
¿Quién vigila al
vigilante?
El caso de la vitoriana
Gloria Ortiz es largo y complejo. Le acusaron de
provocar un incendio y fue a la cárcel. Ella
niega los hechos y acusa a los jueces de haberla
condenado a sabiendas de que era inocente, por
lo que pide que se actúe legalmente contra ellos
La
vida de la gasteiztarra Gloria Ortiz cobró un
rumbo incierto allá por 1987, cuando trató de
poner en orden la herencia de su madre.
Enfrentada con su padre, revisó sus propiedades
y descubrió que era propietaria de parte de una
vivienda unifamiliar del bilbaíno barrio de
Basurto, una noticia que acabaría siendo fuente
de insospechados infortunios. Cuando acudió a
aquel lugar, descubrió que su padre había
vendido la construcción, ilegalmente según su
relato, a una familia. Gloria informó a los
ocupantes de que la titular de la misma era su
madre y que por lo tanto su situación era
irregular, lo que dio lugar a un primer
enfrentamiento con el cabeza de familia. "Esta
casa será mía o de nadie", recuerda que le
gritó.
En aquel entonces, Gloria residía en Vitoria
con dos hijos pequeños a su cargo. Separada y
aquejada de una enfermedad en la espalda que le
impedía trabajar, trató de reclamar su parte de
la herencia y ante la negativa de la familia a
desocupar su propiedad, amenazó con interponer
una denuncia. Mientras tanto, su salud empeoraba
debido a un problema amigdalar agudo y a otra
complicación estomacal derivada de los
medicamentos consumidos. Pasó un mes ingresada
en Osakidetza recibiendo tratamiento médico para
todas sus dolencias pero, según relata, un error
de la Sanidad pública omitió su internamiento.
Aquella omisión, a la larga, resultaría fatal.
Inesperadamente, recibió en casa una citación
judicial que procedía de Bilbao. Acudió a la
capital vizcaína y en los juzgados le dijeron
"que si no tenía coartada para el 1 de abril se
me imputaría un delito por incendio". La casa
que poseía en Basurto había ardido y le acusaban
a ella de ser la autora del fuego.
"Será fácil demostrar mi inocencia", pensó
para sí al recordar su paso por el hospital de
Santiago, en Vitoria. Pero al reclamar su
historia médica, comprobó con estupor que no
figuraba nada. Los archivos de Osakidetza
estaban en proceso de ser informatizados y su
ingreso no aparecía por ningún sitio.
Se le concedió un abogado de oficio y pasaron
siete años hasta que se celebró juicio oral.
Insatisfecha con la labor de su letrado, Gloria
pidió un cambio y se le asignó uno nuevo. Una
letrada que, según explica, siguió los mismos
pasos que su anterior defensor, por lo que el
proceso acabó en condena. Posteriormente, a su
abogada "se le pasaron" los plazos para recurrir
en casación y la Audiencia Provincial de Bilbao
decidió ejecutar la sentencia.
A pesar de todos sus intentos legales e "indefendida
por unos y otros", ingresó en Nanclares de la
Oca. Sus hijos pasaron a ser responsabilidad de
la Diputación Foral de Bizkaia.
Durante su estancia en el penal alavés y
posteriormente en el guipuzcoano de Martutene,
Gloria siguió reclamando justicia. Apeló a
instancias superiores, donde le indicaron que no
había agotado las vías ordinarias. Envió cartas
al Ministerio de Justicia, a la Corte Europea de
Derechos Humanos, al Tribunal Supremo y a la
oficina de Derechos Humanos. A todas las
instituciones imaginables. Solicitaba que su
caso fuese revisado y reafirmaba su inocencia.
El año pasado, Gloria salió de prisión, pero
su pesadilla continúa. Pelea por la custodia de
sus hijos, lo que le enfrenta a su ex marido,
con quien mantiene una relación muy dura, y el
Ayuntamiento de Bilbao, ciudad en la que reside
actualmente, le deniega las ayudas sociales. "No
encuentro la salida", sostiene.
Con el tiempo y después de varias reuniones,
ha logrado que el director del hospital de
Santiago le reconozca verbalmente y ante un
notario que los médicos que le atendieron
pertenecían efectivamente a Osakidetza, pero
cuando ha solicitado que le comuniquen por
escrito que estuvo ingresada en las fechas en
las que tuvo lugar el incendio, sólo ha recibido
negativas.
Además de haber iniciado un contencioso
contra Osakidetza por daños y perjuicios, la
actual lucha de Gloria se dirige contra los
jueces, a quienes exige que se les juzgue por
haber dictado contra ella una sentencia a
sabiendas de que era injusta. "Mis derechos se
han violado de forma permanente. En la
documentación de mi proceso penal se advierte
prevaricación desde la instrucción, porque el
juez admitió una denuncia de mi padre contra mi
en la que decía que era el titular de la
propiedad, lo que me excluye de mi derecho a la
herencia", asegura. Además, quien dice ser la
titular legal de la casa, tras comprársela al
padre de Gloria, destruyó, según ésta, parte del
tejado, lo que provocó el hundimiento de la zona
inferior y, a la postre, el derribo obligatorio
de la edificación por parte del Ayuntamiento de
Bilbao, lo que lleva a que Gloria tenga que
abonar no sólo la demolición sino también
indemnizaciones.
En su punto de mira tiene a los responsables
de la Audiencia Provincial de Bilbao, al
magistrado del juzgado de lo Penal número 4 de
la capital vizcaína y a la juez que se ocupó de
la ejecución penitenciaria de su pena. Para que
todo ello salga adelante sólo cuenta con sus
amigos y con su inagotable fe en la Justicia.
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